Vista aérea de un rodaje del equipo de Bis en la playa, con el material preparado junto a la orilla
← Diario

Audiovisual

¿Qué tipo de vídeo necesitas? (corporativo, institucional, de marca, de producto)

El tipo de vídeo que necesitas no se elige por el nombre, sino por lo que quieres conseguir. Si es presentarte, es corporativo; si es explicar algo que vendes, de producto; si es construir imagen, de marca; si representas a una administración, institucional. Aquí tienes cada uno en cristiano y cómo saber cuál es el tuyo.

Por Álvaro R. Machío 5 min de lectura

«Quiero un vídeo corporativo.» Lo pide mucha gente que, en realidad, necesita otra cosa. Y no pasa nada: el nombre es lo de menos. Lo que importa es para qué lo quieres, porque de ahí sale el tipo de vídeo —y, de paso, casi todo lo demás.

Esta es la guía rápida para que sepas pedir lo que necesitas: primero cómo se decide, después qué es cada tipo en cristiano, y por último cómo distinguir los tres que todo el mundo confunde.

Antes del tipo, el objetivo

El error habitual es elegir por el nombre o por lo que hizo otro. La pregunta no es «¿qué tipo de vídeo está de moda?», sino «¿qué quiero conseguir con él?». De esa respuesta sale todo lo demás.

Tres preguntas lo resuelven casi siempre: qué quieres lograr (presentarte, vender algo concreto, ganar confianza, dar a conocer una labor), a quién se lo cuentas (un cliente, un ciudadano, alguien a quien quieres contratar) y dónde se va a ver (tu web, una feria, redes, un acto). Con eso, el tipo de vídeo casi se elige solo. Sin eso, da igual cómo se llame: no va a funcionar. Primero la idea, después la pieza.

Los tipos de vídeo, en cristiano

Estos son los formatos que de verdad se piden, sin etiquetas raras:

  • Corporativo. Presenta tu empresa: quién eres, qué haces y cómo trabajas. Es el «hola, esto somos» que sirve para la web, una reunión comercial o una feria. El más versátil, y por eso el primero que suele tener sentido.
  • Institucional. El equivalente para una administración o una entidad —un ayuntamiento, una fundación, un museo—: cuenta su labor, un proyecto o sus valores. No vende, da a conocer.
  • De marca. Cuenta una historia y busca que sientas algo, sin venderte un producto de forma directa. Construye imagen y memoria: trabaja la percepción, no la ficha técnica.
  • De producto. Muestra cómo funciona y para qué sirve algo concreto. Explica en segundos lo que una ficha de características no consigue en tres páginas.
  • De testimonios. Tus clientes cuentan su experiencia. Genera confianza porque lo dice quien ya te ha contratado, no tú.
  • Para redes. Piezas cortas y normalmente verticales, pensadas para captar la atención en los primeros segundos. No es un tipo aparte tanto como un formato: muchas veces salen de recortar uno de los anteriores.
  • Interno o de formación. El que no mira hacia fuera, sino hacia tu propio equipo: explicar un cambio, dar la bienvenida a quien entra, formar en algo concreto. Comunica puertas adentro, y se nota cuando se cuida igual que el de fuera.
  • Para atraer talento. Cuenta cómo es trabajar contigo, para que la gente que quieres contratar te elija. Útil cuando cuesta encontrar perfiles o cuando tienes una forma de trabajar que merece enseñarse.
  • De destino o turismo. Promociona un lugar —un pueblo, una comarca, una marca turística—. Tiene reglas propias, que contamos en qué hace que un vídeo de destino funcione.

Corporativo, institucional o de marca: ¿en qué se diferencian?

Son los tres que más se mezclan, así que vale la pena separarlos:

El corporativo habla de una empresa y mira al cliente: «esto es lo que hacemos y por qué puedes confiar en nosotros». El institucional habla de una entidad o una administración y mira a la ciudadanía: cuenta una labor o un proyecto de interés general, no busca vender. Y el de marca no habla tanto de lo que haces como de lo que representas: te cuenta una historia para que recuerdes una sensación, no un catálogo.

Dicho en una frase: el corporativo explica, el institucional da a conocer y el de marca emociona. Muchas veces un mismo proyecto roza dos de los tres —y está bien—, pero saber cuál es el que manda evita el vídeo que quiere ser todo a la vez y no es ninguno.

¿Y si necesitas más de uno? (casi siempre, sí)

Lo normal no es elegir un tipo, sino una pieza principal y varias derivadas. Y la buena noticia es que no hace falta un rodaje por cada una.

Un día de cámara bien planificado da para mucho: el vídeo principal, varios cortes verticales para redes, una cápsula de producto, algún testimonio si toca grabarlo, fotos. La diferencia entre sacar una pieza o cinco no está en grabar más, sino en haberlo pensado antes. Si llegas al rodaje sabiendo qué piezas quieres, el mismo esfuerzo cunde el triple —y lo que cuesta se reparte mucho mejor.

Tres errores al elegir el tipo

Se repiten mucho, y los tres salen caros:

  • Elegir por el nombre. Pedir «un corporativo» porque suena serio, cuando lo que necesitas es uno de producto. El nombre no es el objetivo.
  • Copiar a la competencia. Que ellos tengan un vídeo de marca no significa que sea lo tuyo. Su objetivo no es el tuyo.
  • Querer que un solo vídeo lo haga todo. Presentarte, vender, emocionar y formar a la vez. El vídeo que quiere servir para todo no sirve bien para nada: mejor una pieza principal clara y, si hace falta, alguna más.

Entonces, ¿cuál es el tuyo?

Vuelve a la primera pregunta: ¿qué quieres conseguir? Si es que te conozcan y confíen, corporativo. Si es vender algo concreto, de producto. Si es que te recuerden, de marca. Si representas a lo público, institucional. Y si dudas entre dos, probablemente necesitas una pieza principal y alguna derivada —no elegir, sino ordenar.

Si nos cuentas qué quieres lograr, te decimos qué tipo de vídeo te conviene (y cuál no necesitas todavía). Hablamos cuando quieras.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre un vídeo corporativo y uno institucional?
El corporativo lo usa una empresa para presentarse: quién es, qué hace y cómo trabaja. El institucional lo usa una administración o una entidad —un ayuntamiento, una fundación, un museo— para contar su labor, sus valores o un proyecto de interés público. La forma puede parecerse, pero el emisor y la intención cambian: uno busca clientes o confianza comercial; el otro, dar a conocer y rendir cuentas de algo que afecta a la gente.
¿Qué tipo de vídeo necesita una empresa que está empezando?
Casi siempre, uno corporativo de presentación: el que explica quién eres y por qué confiar en ti, y te sirve para la web, una reunión comercial o una feria. Es la pieza que más rinde al principio porque vale para muchos sitios. A partir de ahí, según vayas necesitando, llegan los de producto, los de redes o los de testimonios.
¿Se puede hacer más de un tipo de vídeo en un solo rodaje?
Sí, y suele ser lo más rentable. Un rodaje bien planificado da para varias piezas: el vídeo principal, cortes verticales para redes, una cápsula de producto o algún testimonio. La clave es decidirlo antes de grabar, no después: si se piensa de salida, se aprovecha el mismo día de cámara para sacar varias cosas en vez de pagar varios rodajes.